Un fuerte terremoto de 7,1 grados ha golpeado el centro de México causando una gran devastación. Hasta ahora, más de 200 personas han perdido la vida, entre las que se encuentran 32 niños de una escuela que no aguantó el impacto del seísmo y acabó derrumbándose.
Unicef tiene presencia permanente en México y tras el segundo terremoto en México ha intensificado sus esfuerzos y desplegando misiones de evaluación rápida en Ciudad de México, Puebla y Morelos.
En este tipo de desastres, los más pequeños son los que más sufren las consecuencias. Además de al terremoto y los posibles derrumbes, los niños se enfrentan a otras amenazas como quedar separados de su familia en medio del caos.