En países como Chad, miles de mujeres y niñas caminan hasta 6 horas cada día para conseguir agua. Mientras van a buscar agua, además de pasar muchos peligros, las mujeres no pueden cultivar y las niñas no pueden ir a la escuela. Esto hace que su situación de pobreza empeore. Además, cada año mueren 1,5 millones de niños y niñas por enfermedades asociadas con la falta o la mala calidad del agua. Garantizar el acceso al agua potable es dar a estas familias la oportunidad de sobrevivir y mejorar su vida. Dispondrán de ese tiempo para cultivar más alimentos y tendrán la oportunidad de generar más ingresos con los que empezar a salir de la pobreza. Por eso, si vosotros camináis ellas no tendrán que hacerlo y ¡vuestros kilómetros cambiarán muchas vidas!