El cierre de los centros educativos y universidades fue una de las primeras medidas que se implementaron ante la emergencia sanitaria. Los informes muestran que, este cierre, tendrá un impacto negativo sobre el aprendizaje de todos los alumnos; y que el impacto será muy superior para los alumnos de entornos desfavorecidos.
En España, en los hogares de nivel de renta bajo, el 14% de los alumnos no tienen ordenador en casa, mientras que un 44% solo tiene uno. Estas cifras contrastan con las del grupo socioeconómico alto, donde el 61% dispone de tres o más ordenadores en casa, el 31% dispone de dos, y únicamente un 8% tiene tan solo uno.
Desde Ayuda en Acción se impulsa la resiliencia digital de los centros educativos públicos para afrontar la crisis provocada por la COVID-19 en contextos de complejidad social, garantizando la continuidad de los procesos educativos independientemente de que sean presenciales, remotos mixtos, acompañándolos en su proceso de transformación digital a medio/largo plazo y evitar las desigualdades derivadas de la brecha digital que aflorado en este contexto.